Nacida en 1960 en Chelmsford, capital del condado de Essex a 50 km de Londres, Amelia Becker se crió entre prostitutas, gigolós y bandidos. Huerfana de padre y madre supo defenderse hasta casarse, en 1977 con un mercante argentino, del cual enviudó exactamente dos años después. Desamparada en un país desconocido (Argentina) y con más dinero del que alguna vez imaginó, Amelia compró una quinta en San Antonio de Areco y crió ahí a sus únicas descendientes: dos vacas pura raza. En el año 2011, luego de la muerte de las anteriormente mencionadas, se trasladó a la capital federal de Buenos Aires, adquiriendo un departamento pequeño, en el tercer piso de un edificio más pequeño todavía. Actualmente, la señorita Becker disfruta de juegos de Bridge a solas, té helado al amanecer y charlas incansables junto a su mejor amigo y confidente, Dante Milano.